Con motivo de una remodelación de la exposición permanente, coincidieron en el mismo rincón de un almacén Fernando Alonso, Charlot, y la Reina Sofía. Colocadas sus caras apenas a un palmo de distancia, se creó un incómodo silencio entre ellos, que rompió la Reina Sofía con el comentario inevitable:
- Todos los visitantes que se paran ante mí, me miran con cara burlona y dicen que no me parezco nada. Estoy harta.
- No estás sola, nos pasa a todos lo mismo, contestó Charlot lleno de tristeza.
- Se me ocurre algo -intervino Fernando Alonso-. Si es verdad que no nos parecemos, nadie nos debería reconocer fuera de aquí, lejos del cartelito con nuestro nombre, ¿no? Entonces... ¿por qué no nos largamos?
- No digas tonterías Fernando, replicó la Reina Sofía.
- A mi me parece una buena idea, dijo Charlot. Aquí estamos haciendo el idiota. Y en la calle pasaremos completamente desapercibidos, ¡eso seguro!
- Pues no hay nada más que hablar, continuó Fernando. Está a punto de amanecer, y el guarda nocturno estará durmiendo como siempre. Vámonos de aquí. ¿Te vienes, Sofía?
- Bah, voy con vosotros, estoy harta de portarme siempre bien.
Y sin más historias, superando su estado inerte por la pura fuerza de su convicción, salieron los tres del almacén, cruzaron por delante del vigilante sin despertarle, llegaron a la puerta principal, y salieron al exterior con las primeras luces del día. Avanzaron por el callejón peatonal que da acceso al Museo de Cera, y enseguida se encontraron caminando por la amplia acera izquierda del Paseo de la Castellana, entre las numerosas personas que se apresuraban hacia sus puestos de trabajo.
Diez minutos más tarde, los viandantes se habían evaporado como por arte de magia y se escuchaban de fondo sirenas de policía y el rumor de un helicóptero. Los protagonistas de la noticia bomba de esos momentos a nivel mundial eran ya Fernando Alonso, Charlot, y la Reina Sofía.
Esta bobada la he parido esta tarde a toda prisa cuando me he dado cuenta que estaba a punto de pasar un año, ¡UN AÑO!, sin escribir nada aquí. No tengo disculpa por el total abandono al que tengo sometido a este blog, pero por lo menos he interrumpido la prescripción anual por los pelos, jeje.
ResponderBorrarPues... no es ninguna bobada... ¡está muy bueno!
ResponderBorrarSaludos desde Buenos Aires.
Muchas gracias Roberto!
ResponderBorrarUn abrazo
Veo que le cambiaste el diseño al lugar lo cual me agradó. A mi también me gustó este mini-cuento :)
ResponderBorrar¡Saludos!